martes, 7 de febrero de 2012

Y hoy el TOC es noticia

Tengo la costumbre, como buena comunicóloga de leer todos los días las noticias en el Google News, además de chutarme, por así decirlo, algunas columnas del Milenio para empaparme un poco en cuanto a temas de política, economía, espectáculos,ciencia y salud. Pues hoy en mi exploración, me encontré con que el TOC es noticia.

La UNAM está poniendo en práctica métodos (nada nuevo que no hayamos escuchado antes los tocosos, terapia cognitivo conductual, fármacos, etc.) y bueno esto era básicamente la noticia.

Seguí varios links hasta que di con este artículo, que es hasta la fecha, el que mejor describe la enfermedad y es que cansa realmente que al obsesivo-compulsivo, siempre lo pinten como una persona que tiene que realizar una acción, vaya que llevan su padecimiento a lo físico, y nunca se acuerdan de nosotros, los ritualizadores mentales. A pesar de que el artículo si obedece un poco al modelo de obsesivo-compulsivo existente, me pareció coherente y hasta un poco me sentí proyectada, porque justo así fue como comenzó todo. Aquí dejo el link, por si es que tengo algún lector interesado.

Recuerdo que yo si intenté tratarme y a pesar de que la psicóloga detectó en mí, ciertos patrones obsesivo-compulsivos, los pasó por alto salomónicamente y prosiguió con una terapia en la que tenía que buscarme amigos y no sé que más. Debo admitir parte de mi culpa, y a la vez no, en primera hablar de lo que pasaba por mi cabeza hasta hace unos meses era terrible, lloraba, pataleaba, etcétera, no digo que ahora esté del todo cuerda, pero al menos eso, lo controlo y lo acepto, pero en aquel entonces cómo iba yo a decirle a mi psicóloga lo que pasaba por mi mente y si creía que estaba poseída o peor si estaba loca de remate.

¿Qué sucedía? Lo que a la chica del artículo: imágenes obscenas, frases groseras, cosas blasfemas, pasaban por mi cabeza cuando una imagen religiosa se me interponía o cuando estaba en misa. Era horrible, puesto que no me dejaba llevar a cabo mis actividades normalmente en la parroquia y me sentía esclavizada.

Más adelante "aprendí a vivir con esto", pero me trajo problemas de adaptación, personalidad y muchas cosas, la verdad no estaba plena. Viví cinco años sin enfrentar la realidad, sino es que más y es que la verdad, ¿quién quiere aceptar que está enfermo? Vaya que a mi nadie me lo creía. En apariencia yo era una niña casi perfecta: buenas calificaciones, bien portada, no hacía desastres, hacía mi tarea, en contraste que batallaba para relacionarme con gente de mi edad, pero lo logré, aunque mi enfermedad ahí seguía.

Pasé bachillerato y la mitad de la Universidad así, hasta que las cosas se me salieron de control. Además de los pensamientos religiosos otros se me vinieron a la cabeza (todavía no estoy preparada para hablar de ello). Me aislé de mis amigos, me aferré a mi ex-novio, casi que era mi escudo, empecé a comportarme de manera extraña.

Había tenido la voluntad de buscar ayuda desde que estuve consciente que lo que yo tenía era algo más grave, pero por desidia, falta de dinero, qué se yo, no encontré la oportunidad, hasta que realmente todo se salió de control. Mis papás, aunque ya acostumbrados a mi extraño comportamiento, fueron los que me sacaron la cita con el psiquiatra, porque un día de plano no me pude levantar a la escuela, mi cabeza estaba agotada de la charla mental que se desarrollaba en ella. Opuesta a una letanía de "cosas negativas" estaba la voz de mis convicciones que daban argumentos míos y de plano esto era desgastante. Si llegué a creer que de plano no era TOC, sino otra cosa más grave, pero bueno, el doctor, sólo confirmó lo que yo de antemano sabía.

Todos los tocosos sabemos que lo somos, pero el diagnóstico es difícil. Los médicos generales, incluso algunos psicólogos no nos creen, más a los que somos del tipo ritualizadores mentales, pues en nosotros, sólo está el terrible desgaste mental que nos dejan las elucubraciones, y un molesto dolorcito de cabeza producto de la tensión que produce la ansiedad.

Pero hay luz al final del camino llevo siete meses en el juego, voy con el psiquiatra y las cosas pues van mejor. A veces me hago la tonta porque me siento bien y digo ya no tengo nada, pero la realidad es que esto es una constante, llego para quedarse. Llevo como un mes que no tomo medicamentos, por desidia más que nada, porque como son controlados, no he ido al médico y el cuento de nunca acabar de todos los que tomamos esto. Me he sentido bien, pero los artículos que leí me regresaron el cable a tierra de que esta mejoría es temporal, y que debo seguir en pie de lucha.

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